dijous, 15 de setembre del 2011

Karl Marx, de moda


Don Carles és darrerament molt citat: Dos exemples:

Sin Permiso 11.09.2011:
“Las empresas no están haciendo nada. No están sirviendo de ayuda. Todo este riesgo no hace sino ponerlas más nerviosas. Tiene su lado bueno esperar. Dicen que están haciendo recortes porque hay exceso de capacidad y que no contratan a trabajadores porque no hay suficiente demanda final, pero hay una paradoja aquí. Si no estás contratando trabajadores, no habrá suficientes ingresos salariales, suficiente confianza en los consumidores, suficiente consumo, no habrá suficiente demanda final. En los últimos dos o tres años hemos experimentado un genuino empeoramiento porque hemos asistido a una radical redistribución del ingreso desde el trabajo hacia el capital, desde los salarios hacia los beneficios, y la desigualdad de ingresos ha crecido y la propensión marginal al gasto de un hogar es mayor que la propensión marginal de una empresa, porque, si comparamos empresas con hogares, éstos últimos tienen más propensión al ahorro. De modo que la redistribución del ingreso y de la riqueza empeora el problema de la inadecuada demanda agregada.
Karl Marx llevaba razón. Llegado a cierto punto, el capitalismo puede destruirse a sí mismo. No puedes perseverar en el desplazamiento de ingresos del trabajo al capital sin tener un exceso de capacidad y una falta de demamnda agregada. Y eso es lo que ha ocurrido. Pensábamos que los mercados funcionaban. Pues no están funcionando. El individuo puede ser racional. La empresas, para sobrevivir y salir adelante, puede abaratar más y más los costes del trabajo, pero los costes del trabajo son los ingresos y el consumo de algún otro. Por eso es un proceso autodestructivo.”

Nouriel Roubini ( professor d'economia a la New York University)
El País, 11/09/2011:
“El filósofo británico John Gray, al que la estupenda BBC le deja todavía, de vez en cuando, impartir sugerentes y polémicas conferencias radiadas, animaba el otro día a sus colegas a despabilar. Estemos atentos, venía a decir, no vaya a ser que Marx estuviera completamente equivocado respecto al comunismo (funesto para quienes lo padecieron), pero que fuera mucho más perceptivo respecto al capitalismo y a su evolución. Quizá tuviera razón cuando pensó que, sin correcciones, llegaría un momento en el que el sistema que hizo a las clases medias más extensas y ricas de lo que nunca hubieran podido pensar terminaría por sumirlas, a ellas y a su agradable modo de vida, en una época de precariedad e incertidumbre. Y si así fuera, mejor que empiecen a surgir disidentes y discursos fuera de esa academia, aparentemente incapaz de reaccionar ante la realidad.”

Soledad Gallego-Diaz (Periodista)

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