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diumenge, 23 de febrer del 2014

Eivissa diu “No”


Text íntegre del Manifest llegit en la manifestació del 22 de febrer contra les prospeccions d'hidrocarburs. 

“Vivimos en un paraíso. Estamos tan acostumbrados a este lugar privilegiado que muchas veces no llegamos a valorar la suerte que tenemos de poder vivir en Eivissa y Formentera. Aquí podemos disfrutar directamente de lo mejor de la naturaleza, desde el campo y los bosques hasta las calas y el mar, todo a nuestra plena disposición. Bajo las cristalinas aguas que nos rodean coexisten maravillosos seres, como la posidonia, las ballenas, los delfines, las tortugas y un abanico de ecosistemas de incalculable valor.
Aunque no estamos de acuerdo con la explotación turística desmedida, sabemos que es una industria que sustenta a la mayoría de nuestras familias y hay que cuidarla. Es cierto que se deben corregir muchas cosas, es innegable que nuestra isla está llena de contradicciones y seguro que el cambio debe comenzar en cada uno de nosotros, en todos los que amamos Eivissa. Pero ahora, casi por sorpresa para gran parte de nosotros, nos damos cuenta de que toda esta riqueza natural está en grave peligro, al igual que nuestra cultura, nuestra economía y nuestra sociedad. ¿Por qué nos estamos manifestando hoy aquí? ¿Qué ha ocurrido para que todas las personas e instituciones de la isla digan NO? ¿Por qué se están sumando las otras islas y parte de la península?
Hace poco más de tres años, el gobierno nacional de turno otorgó una concesión a la petrolera Cairn Energy para iniciar los trámites previos a las prospecciones en el Golfo de Valencia. Por su parte, el Gobierno actual está haciendo todo lo posible para seguir permitiendo que esta compañía inicie sus actividades de alto riesgo a escasos kilómetros de nuestras costas. La petrolera escocesa Cairn Energy, a través de su filial Capricorn Spain, es la promotora del demencial proyecto al que nos oponemos. Pero no son los únicos; recientemente hemos conocido la solicitud de permisos por parte de otras compañías dejando nuestro archipiélago rodeado de potenciales industrias de extracción de hidrocarburos. Ahora es el momento de decir NO.
NO a la codicia sin límite de las corporaciones y a la injustificable complicidad de la casta política; NO al proyecto de Cairn Energy; NO a la corrupción del Gobierno; NO a la destrucción del medio ambiente y de nuestro futuro. NO a este infierno que se puede evitar, que se tiene que evitar. El proyecto que pretenden realizar es incompatible con el respeto a la fauna acuática, incompatible con el respeto a las aguas de las que depende nuestra vida y nuestra economía: sondeos sísmicos de 250 decibelios cada diez segundos, las 24 horas, durante meses, y luego las primeras perforaciones, con brocas kilométricas lubricadas a base de lodos tóxicos y cantidad de metales pesados. Finalmente llegará la hora de la extracción del crudo, en pozos perforados a más de 1500 metros de profundidad, donde las garantías de seguridad son nulas debido a la enorme presión, absoluta oscuridad y bajísimas temperaturas. ¿Cómo no recordar, al hablar de perforaciones a estas profundidades, la catástrofe de la plataforma de Deepwater Horizon, hace solo cuatro años, que llevó al vertido del equivalente de más de cinco millones de barriles de petróleo a las aguas del Golfo de México? ¿Podemos arriesgarnos a que ocurra algo similar?
No queremos que nada de esto suceda en nuestro hogar ni en ningún lugar del mundo. Por eso exigimos un cambio radical de modelo energético. Evidentemente la solución son las energías renovables, no hay otra opción. ¿Por qué esperar a quemar la última gota del mal llamado oro negro, oro que, por cierto no enriquecerá en absoluto a las islas, como la propia multinacional ha reconocido? ¿Por qué arrasar, para enriquecer a unos pocos que no viven aquí paraísos como este que nos acoge? ¿Por qué no apostar definitivamente por un modelo más limpio y justo? Llegados a este punto querríamos recordar que hay también otros lugares que por desgracia también se encuentran bajo la amenaza de este modelo energético caduco. Por eso, desde Eivissa queremos mostrar nuestro apoyo y hermanamiento al decir: Canarias dice NO. Estamos con vosotros de la misma forma que sabemos que estáis con nosotros, por todo lo que nos une y por todo lo que sabemos que se perderá si las personas que supuestamente nos representan ceden ante la codicia de las multinacionales.
El rechazo unánime a estas prospecciones ha unido en Eivissa a sectores muy diversos, algunos incluso tradicionalmente enfrentados. Fruto de ello el año pasado surgió la Alianza Mar Blava, a quien agradecemos el haber elaborado un modelo de alegaciones resumido para que todos los ciudadanos estemos actuando legalmente contra el proyecto de Cairn Energy. Pero cabe aclarar que esta intensa lucha no la lideran las instituciones, sino que es la ciudadanía la que está marcando la diferencia y convirtiendo este proceso en un hito histórico para las Baleares. Con Eivissa como epicentro indiscutible de esta marea azul, la reacción ciudadana se ha expandido mucho más allá de nuestra isla y pocos pueden predecir hasta donde podemos llegar si seguimos, como hoy, convencidos y unidos. Prueba de ello es la enorme labor que están realizando todos los voluntarios, auténticos héroes anónimos, tanto en la recogida de alegaciones como en la generación de actividades reivindicativas por la causa. Además, al trabajo de difusión y concienciación iniciado el año pasado por el GEN, Amics de la Terra y Eivissa Anti Petrolífera, se suma el fenómeno de las redes sociales Eivissa Diu No, un gran movimiento que hemos construido entre todos y que ha llegado para quedarse.
A base de creatividad y amor por nuestra isla, los ciudadanos independientes estamos siendo los verdaderos protagonistas de esta lucha. Tanto los políticos como los empresarios saben, aunque algunos lo omitan, que sin nuestra acción la realidad actual sería muy diferente, mucho menos alentadora para el futuro de Eivissa. Seamos conscientes del poder que tenemos si actuamos como una sociedad responsable y comprometida, si nos unimos y nos organizamos, como lo estamos haciendo. Debemos creer que un futuro mejor es posible, un mundo más sano, ético y sostenible.
Para ello tenemos que empezar a transformar el presente. Informémonos y exijamos a los gobernantes soluciones reales, o generemos nosotros mismos esas soluciones y encarguémonos de aplicarlas. Tenemos en nuestras manos la posibilidad de construir nuestro propio destino. Ya no hay excusas, ha llegado la hora de actuar.
¡¡NO A LAS PETROLERAS!! ¡¡SÍ AL FUTURO CON RENOVABES!! ¡¡SÍ A LA VIDA!!


Foto: Manifestació de Palma


dimarts, 30 de juliol del 2013

De nuevo, sobre la izquierda ante la posible secesión de Cataluña

OPINIONS QUE M'INTERESSEN ESPECIALMENT,
De nuevo, sobre la izquierda ante la posible secesión de Cataluña

Josep Ferrer Llop (Sin Permiso 28.07.2013)


 A principios de noviembre pasado reclamaba desde estas mismas páginas una reflexión de la izquierda sobre la posible secesión de Catalunya,  sobre sus causas y sobre la estrategia a seguir para mejor defender los derechos de las clases populares. Los acontecimientos desde entonces han confirmado buena parte de aquellos análisis y requieren profundizarlos.
(1)    Ya no hay margen para el entendimiento
En aquel artículo se diagnosticaba una soberanismo sin marcha atrás, pero se dejaba todavía margen para un último esfuerzo de entendimiento. A estas alturas, el choque de trenes parece inevitable.
El soberanismo sigue creciendo y vira a la izquierda 
En efecto, el fracaso de Artur Mas en las elecciones anticipadas de noviembre de 2012 podía hacer pensar que el soufflé se deshinchaba. Sin duda, haber conseguido la mayoría que reclamaba le hubiese dado alas y CiU hubiese cerrado filas a su alrededor. Al contrario, su pinchazo lo ha debilitado internamente y ha permitido aflorar las reticencias representadas por Duran i Lleida.
Sin embargo, no está claro si el proceso se ha visto frenado o, al contrario, acelerado. De hecho, creció la mayoría parlamentaria soberanista y las encuestas indican que también sigue creciendo la mayoría social. Con todo, el hecho más relevante es que su centro de gravedad se desplazó hacia ERC, tendencia que se acentúa vertiginosamente según las mismas encuestas. Asimismo ganaron y siguen ganando peso ICV-EUiA y CUP.
Podríamos especular sobre qué habría hecho un Artur Mas ensalzado y por tanto dueño de sus actos. Pero es dudoso que su ritmo hubiese sido mayor que el actual, uncido a Oriol Junqueras. Al mismo tiempo, las organizaciones transversales de base (Omnium, ANC,…) han redoblado sus movilizaciones para evitar cualquier desfallecimiento del president. El resultado, siguiendo con las metáforas marineras de moda, es que el barco sigue a velocidad de crucero, pero el puesto de mando es compartido. 
La oligarquía toma posición contra la independencia.
Este cambio de situación ha propiciado (o ha obligado a) que también la oligarquía catalana se desmarque activamente de la posible independencia. Es sintomático el viraje de La Vanguardia o la negativa de la gran patronal a participar en cualquier iniciativa vinculada al proceso e incluso al derecho a decidir. Por no decir de la reunión del 15 de junio del Fórum Puente Aéreo (con destacados dirigentes de Caixabank, Telefónica, Repsol, Banc de Sabadell, Planeta, Abertis, Agbar, Acciona, ACS, Endesa, Mango,…) donde se acordó elaborar un documento estratégico contra el proceso soberanista.
Por si no estaba bastante claro, ya de ningún modo puede decirse que el independentismo catalán es "cosa de derechas". Su bandera es izada ahora por una mayoría social formada por pequeños y medianos empresarios, clases medias, profesionales, payesía, asalariados, etc, encuadrados en buena parte en partidos como ERC, ICV-EUiA, i CUP. Y sobre todo en organizaciones transversales capaces de movilizaciones como el concierto del 29-VI en el Camp Nou o la cadena humana anunciada para el 11-IX.
La perplejidad de (cierta) izquierda
Se desmonta así uno de los argumentos favoritos de (cierta) izquierda para simplificar el mapa político: el nacionalismo es de derechas, mientras que la izquierda es internacionalista. Se aducía una larga tradición desde la Liga Regionalista hasta Jordi Pujol, mientras se olvidaba una tradición paralela de izquierda catalanista, así como que la izquierda internacional ha defendido sistemáticamente el derecho de autodeterminación. Olvidos útiles para cerrar el debate de forma simplista.
Pero ese simplismo ya es insostenible. Es cierto que pervive una significativa franja anti-secesionista en las áreas metropolitanas, formada en buena parte por clase obrera descendiente de inmigrantes, con grandes vínculos emocionales y solidarios con el resto de la península. Pero también es cierta su perplejidad por verse en este tema más cerca del PP y de la oligarquía, que de sus tradicionales compañeros de lucha política.
Perplejidad que afecta asimismo a buena parte de la izquierda más allá del Ebro. Cómoda antes en la crítica a las pretensiones de Jordi Pujol, pero intentando ahora marcar distancias con el furioso unionismo del PP, y sobre todo con el de la monarquía, el ejército, la iglesia, la gran patronal, etc. Le cuesta entender que cuando el catalanismo ha radicalizado sus objetivos, resulta que ha virado hacia la izquierda.    
El PSOE entierra el federalismo
Ante esta situación, el PSOE intenta una tercera vía entre la recentralización y la independencia, tratando de concretar un federalismo hasta ahora sólo nominativo. Como se argumentaba en el anterior artículo, tuvo su oportunidad con el estatuto de Maragall, pero no la aprovechó. El documento de Granada del 7-VII no es la recuperación de esa tercera vía, sino más bien la confirmación de que no hay resurrección posible para lo que Zapatero no supo salvar y el Tribunal Constitucional remató.
Ahora ya no hay duda alguna de que el pseudo-federalismo del PSOE no llega a la plurinacionalidad, ni siquiera a  la ordinalidad fiscal, y mucho menos aún al derecho a decidir (aceptado incluso por sus propias bases, según las encuestas). Decepción total para los catalanistas del PSC, que ahora no tienen ya esperanza alguna de recuperar espacio en Catalunya.
El PP acentúa la recentralización
Al mismo tiempo, y por si fuera poco, ninguna viabilidad  por la oposición del PP. Bien al contrario, agudiza el acoso a la lengua catalana (en Aragón, Valencia y Baleares), a las competencias educativas (LOMCE) y económicas (ley de unidad del mercado), etc. Como se ha dicho, el PP fabrica independentistas cada día, y especialmente los viernes.
No está claro si aún se está a tiempo de ese pacto de estado que reclaman las oligarquías. Me temo que, como la vía federal, tuvo su oportunidad con el pacto fiscal, pero probablemente a estas alturas ya no contente a los soberanistas. Tampoco está claro que fuera aceptable por las demás autonomías, por UPyD, etc. Pero en cualquier caso no hay el menor síntoma de que el PP esté por la labor.
(2)    La crisis global del sistema
Una segunda novedad es que se ha desatado y/o agudizado la crisis global del sistema, con perspectivas (económicas, judiciales,…) de ir a peor.
Múltiples crisis paralelas
En estos meses, las crisis se han multiplicado y recrudecido, afectando a la mayoría de instituciones fundamentales del sistema: la monarquía, el sistema bancario, los grandes partidos políticos y un largo etcétera que no hace falta detallar. Si en el artículo anterior se culpaba de la situación a la cerrazón del PP y a la tibieza del PSOE, en estos momentos la credibilidad de ambos partidos está en caída libre. Pérdida de credibilidad que afecta también a  instituciones como las citadas y muchas otras (Banco de España, Agencia Tributaria,  …).
La ciudadanía ve culpabilidad e incapacidad en múltiples piezas básicas del sistema. Las crisis son tan generalizadas que han dado pie a plantear procesos reconstituyentes o deconstituyentes. En estos momentos el problema no es sólo el encaje de Catalunya, sino la supervivencia del modelo nacido en la Transición.
El declive de un proyecto secular
Pero quizá debamos tomar mayor distancia. Las diversas crisis paralelas, y en particular la independencia de Catalunya, no sólo cuestiona una transición franquista cerrada en falso, sino quizá también el proyecto absolutista uniformizador implantado en 1714. Se ha dicho que aquel conflicto, más que una  guerra de sucesión, fue en realidad el choque entre dos concepciones antagónicas del estado, hasta ser considerado la auténtica primera guerra mundial (o a escala global europea).
La oligarquía española ha mantenido ese modelo de explotación al margen de la revolución industrial, la ilustración, la revolución francesa, etc. Su hegemonía  se basaba en tres principios de hondas y antiguas raíces: la monarquía absolutista, el clericalismo fundamentalista y el nacionalismo expansionista. A lo largo de los siglos ha habido vaivenes y concesiones en lo social, en lo político o en lo religioso, pero pocos en lo territorial: "antes roja que rota".
Probablemente esa dimensión territorial era la más irrenunciable en un proyecto basado más en una economía extractiva sobre los dominios  que en la productividad propia, más en el reparto interno de funciones que en el equilibrio territorial. Quizá por eso no extraña que sobrellevara los múltiples conflictos militares, económicos, sociales y políticos de los XIX y XX, pero quedara gravemente herido por la pérdida de las colonias, hasta la gran crisis de identidad de1898. La independencia de Catalunya puede significar la gota que colme el vaso de su declive.
El fracaso económico de la oligarquía
La oligarquía ha sabido preservar su dominio, pero ha fracasado en la gestión del estado, especialmente en lo económico. Siglos de imperio ultramarino han dejado una bien magra herencia, repitiéndose los errores o rapiñas hasta épocas recientes (desindustrialización, fondos europeos, burbuja inmobiliaria, crack bancario,…). Males como el latifundismo improductivo o el desprecio por la ciencia, llegan hasta las modernas culturas del pelotazo, el turismo de sol y playa o la competencia basada sólo en el precio. Ineficiencia, burocracia, corrupción, etc. han asolado nuestra economía.
Buena parte de esos errores reiterados los encontramos en la organización territorial y en las vías de comunicación. Así, puede ser discutible asignar la capitalidad político-administrativa a una pequeña villa, pero es un error monumental pretender convertirla artificialmente en la capital económica y cultural del país (cosa que nunca se ha pretendido hacer con Washington, por ejemplo). Hasta el esperpento de la única Escuela de Ingeniería Naval en todo el mundo que no tiene nada navegable en 500 km a la redonda.
En particular, por ejemplo, ello obliga a una estructura radial de las vías de comunicación que resulta cara e improductiva. Para colmo, se optó por un ancho de vía distinto del europeo. Una anécdota resulta bien significativa: el primer ferrocarril se construyó para el intercambio de mercancías entre los puertos de Barcelona y Mataró; el segundo, para unir las residencias reales de Madrid y Aranjuez.
También en esta herida hurga el proceso secesionista catalán: reparto, costes, viabilidad, endeudamiento, competencia, monopolios,…. No es de extrañar que la oligarquía de ambos lados se agrupe contra el mismo: demasiados errores y apaños que esconder.
(3)    La estrategia de la izquierda
A la vista de todo lo anterior, se trataría de actualizar las propuestas sobre la acción estratégica por parte de lo que podríamos denominar genéricamente la izquierda.
Desigual oposición a los tres principios.
Hasta ahora la izquierda ha combatido de forma desigual los tres referidos principios oligárquicos. Hay que señalar de entrada que la mayor parte de sus esfuerzos ha debido dedicarlos a combatir las formas de explotación directa derivados de ellos: desde la alfabetización o las condiciones de trabajo, hasta las dictaduras.
Pero estas luchas sociales o políticas han ido acompañadas de un discurso (no tanto los hechos) contra el absolutismo y a favor del liberalismo e incluso del republicanismo. La evolución desde aquel  "al rey, la hacienda y la vida se ha de dar" es claramente positiva. También el discurso (tampoco tanto los hechos) laicista ha sido una constante de la izquierda.
En cambio, mucho menos contundente ha sido la denuncia del uniformismo peninsular. Como mucho un federalismo tibio e inconcreto, por debajo incluso  del de los Reyes Católicos. No se trata aquí de analizar las causas, sino de constatar el hecho de que las ansias dominadoras del nacionalismo castellano ha sido menos contestadas desde la izquierda que el absolutismo y el clericalismo.
Nacionalismo unionista  y explotación territorial
De hecho buena parte de la izquierda niega (o ignora) la existencia de un nacionalismo unionista de matriz castellana, reservando despectivamente tal denominación para los periféricos. Sin embargo, su presencia parece evidente desde la Reconquista hasta nuestros días, así como su carácter expansivo y agresivo hacia los colindantes, los cuales son vilipendiados simplemente por pretender sobrevivir.  
Probablemente por este "negar la mayor", no ha habido una sensibilidad suficiente ante la opresión de los derechos lingüísticos, culturales o jurídicos de las demás naciones y pueblos peninsulares. Ni contra la usurpación de sus recursos y productos, que ha llegado hasta el extremo de invertir la ordinalidad de renta disponible. Mientras estas formas de explotación son denunciadas y combatidas por la izquierda en las situaciones de dominio colonial, parecen ser ignoradas cuando se trata de territorios colindantes o periféricos. Más aún, como decíamos, las formas de resistencia son tildadas de nacionalismos trasnochados, provincianos, identitarios o insolidarios, al mismo tiempo que se exculpa al auténtico nacionalismo agresor.
La oligarquía se encarga de propiciar esta insensibilidad con proclamas a la universalidad, la cooperación y la solidaridad. Crea animadversiones entre regiones, cuando es evidente que los habitantes de las zonas prósperas no son en absoluto responsables de la pobreza de otras. La responsabilidad plena recae sobre las clases dirigentes que no han conseguido (o no lo han querido) un desarrollo homogéneo.
Más aún, su estrategia incluye hacer (mínimamente) partícipes de tales ganancias a las clases populares de la nación dominadora, mientras ambas oligarquías se lucran con el grueso de los rendimientos de la explotación. Ganancias populares que no compensan ni con mucho, los perjuicios derivados del reparto desigual de las funciones productivas, que condenan a la pobreza a amplias zonas del país. En particular, generando continuados flujos migratorios, que aseguran ejércitos de mano de obra barata en las zonas receptoras y regímenes caciquiles en las emisoras.
Resituar la españolidad
No se trata de basar la acción de la izquierda en nostalgias identitarias de épocas pasadas. Pero tampoco en sentimientos españolistas semi-subconscientes, imbuidos durante siglos para ocultar las formas de explotación interterritorial que tanto benefician a las oligarquías de ambos lados, en detrimento de la mayoría de las clases populares también de ambos lados.
De la misma manera que la izquierda ha desenmascarado la religión y la monarquía como formas de dominación ideológica, debe hacerlo también con la indivisibilidad  y la unidad nacionales proclamadas por la actual constitución. El secesionismo catalán ha puesto por fin sobre el tapete esta necesidad.
Una alternativa radical
Se decía en el anterior artículo que la separación abriría posibilidades de hegemonía de la izquierda en ambos lados, ya que la derecha perdería algunos de sus recursos o artimañas (anticatalanismo, victimismo,…) habituales. Más aún si la izquierda se erigía en protagonista de la separación amistosa.
Se añade ahora que la crisis sistémica actual abre la puerta a una alternativa radical al modelo estatal de las últimas décadas, y en el fondo también  de los últimos siglos. Una alternativa contra el neoliberalismo, recuperando el estado social tan penosamente conquistado tras la segunda guerra mundial. Una alternativa auténticamente democrática, frente a la partitocracia, los mercados, el espionaje informático o las troikas. Una alternativa que reniegue de la monarquía, del clericalismo y del españolismo como instrumentos seculares de dominación.
Una alternativa que margine a las clases dirigentes que han fracasado en el gobierno del país, en su desarrollo económico y en particular en su equilibrio territorial. La independencia de Catalunya es un exponente indisimulable de ese fracaso, como las de Cuba y Filipinas lo fueron en 1898. En la gestación de esta alternativa, por tanto, los secesionistas catalanes no son parte del problema, sino parte de la solución.
Josep Ferrer Llop, ingeniero industrial, es catedrático de matemática aplicada y ha sido rector de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)

dissabte, 15 de juny del 2013

La privatización del bien común

OPINIONS QUE M'INTERESSEN ESPECIALMENT
 
    Sami Nair,  El País, 15.06.2013



La política de austeridad adoptada en toda Europa con motivo de la crisis del capitalismo financiero a partir de 2008 está provocando un trastorno sistémico del vínculo social. Se trata en realidad de una verdadera revolución conservadora (o contrarrevolución, si se quiere), en el sentido de que ahora el objetivo fundamental de la austeridad exigida es la modificación de la relación capital-trabajo, del derecho social, de las leyes que rigen el mercado de trabajo y, de modo mucho más profundo, de los conceptos mismos de bienes públicos y privados. La orientación es sencilla: transformar los primeros en los segundos.

El movimiento de fondo es la extensión cada vez más amplia de la privatización en detrimento de lo que los europeos solíamos considerar como bienes comunes: educación, salud, producción cultural. El caso más simbólico es el del cierre de la televisión pública griega. De hecho Grecia, por causa de la austeridad forzada, ha perdido su soberanía no solo política, sino también cultural, pues se sabe a ciencia cierta que la privatización audiovisual significa más propaganda publicitaria, más industria cultural de bajo nivel directamente fomentada desde las grandes multinacionales, menos diversidad cultural y, peor aún, exclusión sistemática de las emisoras de libre debate, críticas y creadoras. Grecia y Chipre se están convirtiendo en laboratorios de la privatización-mercantilización del vínculo social en la zona euro. Tendremos probablemente la misma evolución en Portugal e Irlanda.

Este proceso de privatización generalizado de las relaciones económicas que implica la destrucción programada de los bienes comunes va a afectar principalmente a los países económicamente más débiles, pero se extenderá de forma inevitable hacia los más fuertes. En cada país tendrá una tez distinta, pero la orientación global va a ser idéntica, pues en realidad está ligada al modo en que Europa está negociando su posición en la globalización liberal. El actual debate en el Parlamento Europeo sobre el tratado comercial y de inversión EE UU-UE es emblemático en cuanto a esa evolución. Las negociaciones entre Bruselas y Washington se desarrollan sobre un telón de fondo de contradicciones internas entre los diversos socios europeos. Francia, por ejemplo, ha expresado su tajante oposición a que se perjudiquen los “bienes culturales” y defiende el apoyo público a la creación audiovisual y cinematográfica francoeuropea. Ahora bien, dado que se trata de un mercado enorme y jugoso, que además presenta la ventaja decisiva de controlar el imaginario de los europeos, podemos apostar a que la voracidad de la industria cultural norteamericana no va a ser saciada con argumentos morales.

Se sabe que la Comisión de Bruselas, bajo la presión de varios socios europeos, se encuentra en una posición muy difícil para poder negociar este tratado. Una petición firmada por más de 7.000 directores europeos de cine y profesionales de la creación audiovisual pide que se mantenga esa “excepción cultural”. El Gobierno francés no aceptará ningún cambio, pues Francia obliga a que como mínimo el 40% de la programación audiovisual sea hecha en el país, lo que no significa que deba ser exclusivamente francesa. Los creadores europeos, independientemente de la nacionalidad, se pueden beneficiar de esta oferta a través de copatrocinios. La liberalización-privatización del sector audiovisual acabará inevitablemente siendo realidad si se adopta este tratado comercial tal y como lo quieren los norteamericanos. La televisión pública ya sufre la competencia con cadenas privadas que utilizan de forma masiva productos estandarizados de muy mediocre calidad. Es una batalla histórica: la diversidad cultural, el respeto al genio de cada cultura, son innegociables.

Este ejemplo solo es la punta del iceberg, pues la presión privatizadora tanto de las transnacionales como de los fondos de pensión americanos y europeos sobre las pensiones, la educación y la sanidad públicas, se volverá imparable si Europa sigue siendo un mero mercado liberal. La nueva sociedad que se está construyendo es la del “todo privatizado”. Lo que debemos entender es que se trata de una ofensiva global, una verdadera guerra social. El único modo de vencerla es la construcción, de forma inmediata, de una Europa políticamente fuerte. Desde 2008, sabemos que el estallido del capitalismo especulativo iba a plantear a los países europeos una alternativa radical: o salir de la crisis con un modelo social y político más fuerte, o caer en una espiral destructora de austeridad que hundiría a las propias víctimas de la crisis. Es, desgraciadamente, esta última vía la que, con la complicidad de algunos gobiernos, ha vencido.

 




dijous, 2 de maig del 2013

Hay alternativa

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS
Publicat a Público.es 1/5/2013

La muerte de Margaret Thatcher sirvió de motivo para revisitar y debatir el eslogan que la hizo famosa: TINA (There Is No Alternative), o sea, no hay alternativa al capitalismo neoliberal. Mucho se discutió sobre lo que podría y debería haber sido hecho de otro modo y solamente los conservadores (y tal vez ni todos) permanecieron fieles a la bondad absoluta del eslogan. Los indicadores de bienestar de Inglaterra tienen hoy valores muy inferiores a los de la época en que Thatcher llegó al poder. Nada de esto tuvo relieve en la Europa continental y la razón es sencilla: la zona del euro vive de forma aguda una nueva versión de la TINA, las políticas de austeridad impuestas por Alemania. El daño social que la nueva ortodoxia puede causar en Europa es muy superior al que causó en Inglaterra, pero tenemos una moneda que, a pesar de común, es administrada apenas por un país, porque no tenemos un mar del Norte para descubrir petróleo y porque el nivel de bienestar del que se parte es ya bajo en algunos países, como es el caso de Portugal. ¿Estaremos condenados a solo cuestionar eficazmente la nueva ortodoxia cuando los jóvenes europeos asistan al funeral de Angela Merkel y la degradación social haya alcanzado el nivel de catástrofe?


Para responder negativamente a esta pregunta son necesarias dos condiciones: identificar las alternativas y disponer de actores políticos capaces de luchar por ellas. En este momento, en Portugal como en otros países europeos, la reflexión seria sobre estas condiciones fue relegada a los márgenes de la sociedad política, sean ellos los jóvenes indignados y las masas de desempleados decididos a luchar en la calle para huir del abismo del suicidio, o los grupos de activistas e intelectuales forajidos de la mediocridad partidaria para poder pensar críticamente y actuar de manera que no contradiga el pensamiento. En esos márgenes reside la esperanza. El próximo 11 de mayo, los forajidos de la mediocridad partidaria se reúnen en Lisboa en el coloquio Vencer la crisis con el Estado Social y con la Democracia. Me refiero a la iniciativa del Congreso Democrático de las Alternativas. Los participantes saben que se enfrentan a un enorme desafío: identificar, a partir de los márgenes, alternativas que sean menos marginales que ellos mismos. O sea, crear una contra-hegemonía creíble entre los ciudadanos y las organizaciones sociales como condición previa a cambiar los partidos existentes o, en caso de que fuese inviable, a crear nuevos partidos. He aquí los desafíos

.
Primero, vencer la barrera de comunicación social, hoy dominada por intereses y comentaristas que, como máximo, quieren que todo cambie para que todo siga igual. Segundo, explotar la idea de que, en la lucha social, la renovación de la izquierda puede venir de los que saben que están en el lado de la dignidad sin distinciones marcadas por los pasados de izquierda y/o de derecha. Tercero, no renunciar a concebir la cohesión social en el único terreno en el que no es la pócima milagrosa de los discursos presidenciales: en la disminución de las desigualdades sociales y en la eliminación de las discriminaciones sexuales, raciales, religiosas. Cuarto, mostrar que la democracia necesita ser constantemente democratizada so pena de ser secuestrada por dictaduras varias, sean éstas el capital financiero, la corrupción endémica, los autarcas dinosaurios, los legisladores que legislan en defensa propia por el encanto de un corto viaje entre los escaños parlamentarios y el bufete de abogados, o los dueños de supermercados que enseñan educación cívica a los portugueses como si estos fuesen una oferta más. Quinto, convencer sobre todo a los jóvenes de que la apatía social es tan antidemocrática como el terrorismo y que hay más activismo más allá de Facebook y Twitter. Sexto, hacer las cuentas de manera que quede claro que los portugueses nunca vivieron por encima de sus posibilidades, excepto el 1% que hizo fortuna en paraísos fiscales, en las sociedades público-privadas, en los fraudes bancarios, en comisiones ilegales de obras públicas innecesarias, en premios de gestión que, al final, fue ruinosa, en honorarios astronómicos de gestores entrenados para dar beneficios a patrones chinos extorsionando los últimos céntimos a consumidores empobrecidos también por el recibo de la luz. Séptimo, dar voz a la lección de la historia europea de que el Estado Social no es un peso o una "grasa" sino un músculo imprescindible de la cohesión social, del desarrollo y de la democracia. Octavo, prestar atención especial a los técnicos de la administración pública y a las fuerzas de seguridad, mostrándoles que la otra cara de la austeridad es el desprecio por la condición de ciudadanía y la represión de la protesta social, y que se deben mirar en el espejo de cada víctima que hayan provocado.


* Boaventura de Sousa Santos es doctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale y catedrático de Sociología en la Universidad de Coímbra.

dilluns, 8 d’abril del 2013

Vuestro paraíso es su infierno


Opinions que m'interessen especialment:


I. No me refiero con este título a ningún pasaje bíblico. Me ha surgido de alguna neurona del cerebro ante la indignación que me produce comprobar la inconmensurable cantidad de dinero que se esconde en los paraísos fiscales con el fin de eludir el pago de los impuestos. En un reciente estudio de la Tax Justice Network se afirma que la cifra de riqueza financiera privada que se oculta al fisco, en más de 80 “jurisdicciones secretas” alcanza, como mínimo, entre 21 y 32 billones de dólares, es decir, más o menos el doble del PIB de EE UU. De esta ingente cantidad, la mitad la manejan los 50 bancos privados más importantes del mundo y, el resto, bancos más pequeños, compañías de seguros, sociedades de inversión, hedge funds, etcétera. Dinero, en unos casos de origen legal y, en otros, producto de los más variados tráficos ilícitos —corrupción, drogas, armas, seres humanos, expolio de dictadores— que se puedan imaginar. Los lugares donde este dinero se cobija fue revelado por la OCDE en su “lista negra” del año 2000 y entre ellos se encuentran las Bermudas, islas Caimán, Antigua, islas del Canal (Reino Unido), Mónaco, Gibraltar (Reino Unido), Islas Vírgenes Británicas, Lichtenstein, Singapur, Hong Kong (véase Paraísos fiscales, de J. L. Escario. Fundación Alternativas. Editorial Catarata). La cifra evadida es gigantesca si tenemos en cuenta que en un estudio del Credit Suisse de 2011 se evalúa el PIB mundial en 231 billones de dólares, lo que significa que el 10% o 1 de cada 10 dólares se encuentran en estos “paraísos”. Según el mismo informe de la TJN, los elegidos, no se sabe por qué dios, para gozar de estos paraísos no son más que 91.000 personas, el 0,001% de la población mundial, que poseerían el 50% del total ocultado. Es fácil imaginar que si esa masa de dinero tributase al tipo legal establecido en cada país de origen de los fondos, la recaudación de los Estados alcanzaría cifras suficientes para financiar varios planes marshallen distintas regiones del globo y, en todo caso, varias veces lo dedicado a cooperación al desarrollo a escala mundial. De aquí que lo que para una insignificante minoría es un “paraíso” para la inmensa mayoría es el “infierno”. Pero ¿por qué llamamos paraíso a lo que es una cueva de delincuentes? Según nuestro Código Penal -similar al de otros países- todo aquel que defrauda a Hacienda por encima de 120.000 euros de cuota tributaria comete delito y debería estar en la cárcel. Las prisiones, según esas cifras, deberían estar llenas de este tipo de delincuentes y, no obstante, están vacías.

II. En el caso de España, este artículo se podría titular “vuestra evasión fiscal es su desempleo y/o pobreza”. Para mí es difícil saber qué proporción del dinero de los “paraísos” pertenece a españoles, pero seguro que lo hay si pensamos que el 80% de las empresas del Ibex 35 tienen filiales en dichos “edenes”. Lo que también se sabe es que el fraude fiscal en nuestro país se sitúa entre el 20% y el 25% del PIB, es decir, entre 200 y 250.000 millones de euros sobre un PIB de 1 billón. Si aplicásemos a esa parte del PIB sumergido la misma presión fiscal que a la riqueza emergida, aproximadamente un tipo del 30%, obtendríamos una recaudación de entre 60.000 y 75.000 millones de euros, casi el triple de lo que España abona en intereses de la deuda, todo el déficit de este año, o entre 6 y 7 puntos del PIB.

Las conclusiones que se pueden sacar son bastante claras: primera, es falso que las pensiones o el Estado de bienestar sean insostenibles por falta de fondos. Es obvio que si los pudientes y grandes multinacionales no pagan impuestos, se evade más del doble que en Europa, concedemos amnistías fiscales, etcétera, nuestros derechos sociales se evaporarán. Segundo, es falso que la política de austeridad sea inevitable. Aquí no se ha vivido por encima de nuestras posibilidades, ni se ha gastado demasiado, aparte golferías bien conocidas. Aquí ha habido una fuga de dinero a los “paraísos”, una evasión masiva de impuestos, un descenso de recaudación no solo por la crisis, sino porque hay bancos y multinacionales cuya contribución al fisco es de risa histérica. El caso de Apple multiplicando sus ventas y recibiendo dinero de Hacienda es un escándalo y no es el único ejemplo. Tercero, es falso que el problema haya sido la deuda pública, que cuando empezó la crisis era la más baja de la UE (36% del PIB). La responsabilidad está en la crisis financiera, en la deuda privada, en los regalos fiscales de los Gobiernos y en la truhanería de los que no pagan impuestos. Tenemos un sistema fiscal aberrante en el que una renta media del trabajo tiene una presión fiscal superior al 40% entre IRPF e IVA, mientras las personas más ricas y grandes empresas cotizan mucho menos a través de exenciones, bonificaciones, sicavs, transacciones internas, evasiones y paraísos. Se calcula que la elusión fiscal de las multinacionales en España alcanza el 60% de los beneficios.

III. Este escándalo fiscal es lo que está provocando que España pague intereses prohibitivos por su deuda; que no se pueda invertir en lo que necesitamos: I+D+i, educación, sanidad, infraestructuras, servicios sociales; que no podamos relanzar la economía e ir reduciendo el desempleo. ¿Por qué los Gobiernos no combaten con energía esta situación? En la cumbre del G-20 en Londres (2009) se dijo: “La era del secreto bancario ha terminado”. Ahí siguen los paraísos, cada vez más boyantes. Quizá ello se deba a que no es la democracia —los ciudadanos— los que mandan sobre el dinero, sino este sobre los que dirigen aquella. En mi opinión, es sobre esta cuestión decisiva en la que tienen que centrar su atención y acción los sindicatos, los partidos, los movimientos sociales, los medios de comunicación. Aquí es donde está la corrupción a lo bestia. Para cuándo concentraciones al son de “tu paraíso es mi infierno”, “tu evasión fiscal es mi desempleo”.

Nicolás Sartorius es vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas.

dissabte, 16 de març del 2013

La honorabilidad del banquero

OPINIONS QUE M'INTERESSEN ESPECIALMENT

José María Mena
 
 
El gobierno de Rodríguez Zapatero, estando ya en funciones, a la puerta de las elecciones en que fue derrotado, indultó al banquero Alfredo Sáenz. Le indultó añadiendo una coletilla al decreto de indulto que decía así: “…quedando sin efecto cualesquiera otras consecuencias jurídicas o efectos derivados de la sentencia, incluido cualquier impedimento para ejercer la actividad bancaria”. Sorprendía, y sorprende, que se añadiera esa coletilla, porque nunca se había hecho una cosa semejante. Ahora, hace unos días, el Tribunal Supremo (Sala de lo Contencioso-Administrativo) ha dicho que esa coletilla es ilegal, y ha ordenado que se deje sin efecto.

La sentencia no tiene desperdicio. El varapalo al exceso insólito del Gobierno es memorable. Su argumentación, impecable.
Se daba la circunstancia de que la benévola condena impuesta a Sáenz tenía un efecto grave, externo al proceso y al Código Penal. Sáenz, al ser un delincuente condenado, perdía su condición de persona honorable. Y sin esta condición no podía dedicarse a la actividad bancaria. Ello es así porque el Real Decreto 1245/1995, que regula la creación de bancos, establece que es necesaria la honorabilidad para ejercer la profesión de banquero. Define la honorabilidad comercial y profesional como la observancia de una trayectoria personal de respeto a las leyes que regulan la actividad económica y la vida de los negocios, así como las buenas prácticas comerciales, financieras y bancarias. Y añade el Real Decreto que carecen de honorabilidad quienes tengan antecedentes penales por delito doloso.
Esta era la severa consecuencia de la benigna condena. Era un delincuente. No era honorable. No podía dedicarse a lo suyo. Por eso el Gobierno saliente acudió en su socorro, con el indulto y su coletilla. No solo le indultó la pena. Además, pretendió hacerle honorable. Y el actual Gobierno, ahora acorde con la herencia recibida, también. El Abogado del Estado, dependiente jerárquicamente del gobierno, ha defendido a Sáenz en el pleito, sosteniendo la pretendida legalidad de la coletilla del indulto.
Sáenz y el Abogado del Estado dicen que si el gobierno puede indultar la pena también podrá indultar las consecuencias de la pena, porque la facultad de proponer indultos es discrecional del gobierno. Pero no es así, exactamente. El argumento del tribunal es muy sencillo. Recuerda que la Ley del Indulto concede al Gobierno la facultad de proponer el indulto “conforme a la ley”. El Gobierno no puede actuar como un poder ajurídico, al margen de la ley.
Los tribunales, desde luego, no pueden controlar si el gobierno ejerce su facultad discrecional de conceder o no conceder un indulto. Pero sí pueden y deben controlar si, al concederlo, el gobierno actúa según manda la ley que establece lo que se puede perdonar, y lo que no. Y la ley del Indulto es muy clara. El indulto sólo perdona la pena, pero no borra la condena. La condena, además de imponer la pena, declara los hechos, tal como fueron. Eso fue así, y ya no se borra. Y como fue así, así debe constar en el Registro de Penados. El condenado tiene antecedentes penales. Estos no se pueden borrar, porque si volviera a delinquir, sería necesario tenerlos presentes, a efectos de posible reincidencia. Y como tiene antecedentes penales, no es honorable.
El Real Decreto que exige la honorabilidad para ser banquero no es una ley penal. El “deshonor bancario”, por lo tanto, solo es una consecuencia bancaria de la condena, pero no es una pena, y por ello no puede ser indultada. Por eso el Supremo ha dejado sin efecto la insólita coletilla del indulto.
Pero que nadie se alarme ante una decisión judicial favorable a la ética bancaria. El Gobierno ya tiene preparada una reforma del Real Decreto, que suprime la exigencia de carecer de antecedentes penales para ser banquero, y la sustituye por una extensa lista de requisitos que parece redactada por Sáenz. Se podrá ser delincuente y banquero, sin complejos.
 José María Mena es exfiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
 
El País, 16.03.2013

dimarts, 22 de gener del 2013

El mito de las reformas en Alemania

OPINIONS QUE M'INTERESSEN ESPECIALMENT


El País, 04.01.2013
  



Un fantasma recorre Europa: Alemania va bien porque hizo las reformas estructurales necesarias a tiempo y ahora toca a los países en crisis hacer lo mismo. Así vende Angela Merkel la Agenda 2010 de los años 2003-05, llenando de orgullo a su antecesor socialdemócrata Gerhard Schröder, que se siente ahora como auténtico artífice del milagro del empleo alemán.El presente artículo pretende desmitificar este discurso tan imponente en dos pasos. Primero aclaramos los verdaderos efectos de las reformas para después analizar las auténticas fortalezas de la economía alemana.
Durante dos décadas, Alemania figuraba en la opinión pública como el paciente enfermo de Europa, con altos gastos sociales y costes laborales, un mercado laboral muy rígido y estructuras corporativistas con una amplia participación de los agentes sociales en la gestión pública. Frente a esta situación alarmante el gobierno de Schröder aprobó a finales de 2002 la famosa Agenda 2010, también conocida como reformas Hartz en alusión al presidente de la comisión de expertos Peter Hartz, amigo de Schröder y jefe de personal de la multinacional Volkswagen, condenado en 2007 a dos años de cárcel por varios delitos de corrupción y sobornos al comité de empresa en forma de viajes de lujo a Brasil con prostíbulo incluido a cargo de la empresa.
Las cuatro leyes Hartz consistieron en la creación de Agencias de Servicios Personales en las Oficinas de Empleo (Hartz I); el fomento del autoempleo y los mini-empleos' con sueldos inferiores a 400€ al mes carentes de contribuciones sociales (Hartz II). Las oficinas de empleo se convirtieron en job-centers para sus clientes (parados) (Hartz III). Por último, el sistema de prestaciones por desempleo sufrió una importante reestructuración, reduciéndose los beneficios contributivos y fusionándose el sistema de subsidios para desempleados de larga duración con otras ayudas sociales no contributivas para personas sin ingresos (Hartz IV).
¿Cuáles han sido los resultados de la Agenda 2010? El efecto más inmediato y profundo ha sido la dualización del mercado de trabajo con un amplio sector de mini-empleos y empleos subcontratados (más de siete millones de personas) con grandes dificultades de inserción en el mercado laboral regular. Cada vez más personas quedan atrapadas entre empleos por 1€/hora, mini-salarios subvencionados y la vuelta al paro, mientras en el otro mercado laboral la carencia de profesionales cualificados atrae a los nuevos inmigrantes bien preparados y se ha convertido en un serio problema para una economía que gozaba antes del mejor sistema de formación profesional del mundo. Se calcula un porcentaje mayor del 20% de los asalariados alemanes pertenecientes a la categoría de trabajadores pobres, un altísimo valor en el marco europeo y una brecha salarial y social desconocida en la Alemania de la post-guerra. Más desigualdad y más pobreza en medio de una economía boyante es el efecto principal de las famosas reformas.
Otros efectos han sido una gestión cara y caótica en los nuevos job-centers con personal no preparado y desbordado por las nuevas demandas; una inseguridad jurídica que ha generado miles de demandas judiciales, más de 50 decretos correctores de errores y dos sentencias del Tribunal Constitucional en contra de artículos de las leyes reformistas. Gran parte de las medidas introducidas han sido abandonadas por defectos jurídicos o por disfuncionalidades prácticas. Así, las famosas reformas estructurales del Gobierno alemán han tenido efectos socioeconómicos, administrativos y jurídicos nefastos y representan la mayor chapuza jamás aprobada por un parlamento de la República Federal de Alemania.
¿De dónde viene entonces la relativa buena marcha actual de Alemania? Realmente, la economía alemana contradice las certidumbres más firmemente establecidas de la ciencia económica: no es una economía de servicios, sino industrial. El sector servicios se articula alrededor de un fuerte núcleo industrial; no es, tampoco, una economía de nuevas tecnologías, sino de sectores de intensidad tecnológica media; no es una economía con un mercado liberalizado, antes bien, este se encuentra densamente regulado; además, se trata de una economía con altos costes salariales e impuestos relativamente altos, con sindicatos influyentes y mucha intervención pública.
Alemania tampoco deslocalizó las partes más intensivas de mano de obra a países de bajo coste, sino que ha mantenido sectores industriales integrales en su territorio. El fundamento de la fortaleza económica alemana sigue descansando sobre sectores industriales tradicionales' como el de la construcción de vehículos y de maquinaria, la química, la electrotécnica, la tecnología médica, los aparatos ópticos y la protección del medioambiente; todos ellos articulados alrededor de una amplia variedad de grandes y medianas empresas fuertemente orientadas al liderazgo en el mercado global. Esta fortaleza resiste incluso a las malas políticas económicas de los gobiernos y ha permitido a las empresas alemanas reorientar sus estrategias de exportación hacia los mercados emergentes, con China a la cabeza.

La fortaleza alemana tiene su fundamento último en unas relaciones laborales cooperativas y en la participación activa de los sindicatos en la gestión de las empresas. Fueron, de hecho, los sindicatos los que convencieron a las empresas a renunciar a la flexibilidad externa o ajuste vía despidos y negociaron una amplia gama de medidas de flexibilidad interna con cálculos anuales de horas de trabajo, sistemas variables de jornada laboral y la exitosa solución del Kurzarbeit. El trabajo corto facilita a las empresas la puesta en práctica de reducciones temporales del tiempo de trabajo para capear los temporales sin deshacerse de su capital humano, mientras las oficinas de empleo subvencionan programas de formación continua y reciclaje profesional, además del 60% del salario de las horas no trabajadas. La negociación colectiva de estas medidas ha sido responsable de salvar alrededor de tres millones de puestos de trabajo desde 2008 y ha sido esta mano de obra retenida por las empresas la que ha permitido la recuperación acelerada de la economía alemana.
Simplificando, un empresario alemán aprovecha los momentos de coyuntura económica expansiva para invertir en nuevos equipamientos y tecnologías, que le permiten mejorar la productividad de su empresa y la competitividad de sus productos, y pacta con los sindicatos medidas de reducción de jornada y de formación continua en tiempos de crisis, que le permiten retener mano de obra cualificada. Mientras, un empresario español contrata en épocas boyantes mano de obra barata a través de contratos temporales, lo que no le permite mejorar ni en productividad ni en competitividad, y después opta por el despido masivo y se aprovecha de la crisis para exprimir a los empleados restantes. Por eso, la productividad aumenta en Alemania en tiempos de crecimiento y desciende durante las crisis. Justo lo contrario que en España, donde los pocos trabajadores que quedan deben trabajar mucho más que antes.
En la década anterior a la crisis, los costes laborales nominales por unidad producida crecieron en España un 30% (igual que en Grecia y Portugal). En Alemania el aumento fue de un 1,8%. La tasa de inflación fue en España constantemente superior a la media europea; en Alemania fue inferior, lo que implica una ganancia relativa en competitividad. En fin, mientras España se emborrachaba de una burbuja con dinero fácil, Alemania sufría la modernización constante de su base productiva y la costosa incorporación de la economía del este. El milagro alemán es, por lo tanto, consecuencia de las fortalezas tradicionales de la industria y de las relaciones laborales alemanas y no tiene nada que ver con las supuestas reformas de principios del siglo. Realmente, el único acierto de los recientes gobiernos alemanes ha sido la introducción de un paquete de estímulos económicos al inicio de la crisis y el aumento de la cobertura del Kurzarbeit.
En resumen, el resto de Europa puede aprender mucho de los empresarios alemanes y bastante de sus sindicatos, pero nada de sus políticos y banqueros.

Holm-Detlev Köhler es profesor titular de Sociología de la Universidad de Oviedo.